| |
| "Emoción
ciudadana a través del relato que brota de las gargantas de acero
de los hombres de las cabinas .
¡Fuego en las calderas!... ¡Bólidos que surcan
el éter!...¡Voces aladas tras la meta de los pueblos
deportivos!... ¡Desesperación!... ¡Luchas de pasiones en las
cabinas de trasmisión!... ¡Celos entre colegas que inflaman el
alma profesional!... ¡Grandes contra grandes!... ¡Intereses
contra intereses!... ¡Juega el amor propio de quienes viven la
realidad de la cancha!... ¡Fútbol heroico!... ¡Drama de las
gargantas enloquecidas! ¡Explosión multitudinaria! ¡Gritos
ensordecedores de 'Gooool' enervando corazones!... ¡Vibración en
las tribunas! ¡Banderas aclamando a los favoritos!... ¡Nervios
que se crispan!... ¡Clamores partidarios!... ¡¡Todo!!
¡¡Todo!! Esto y aquello y lo otro, y lo de mas allá... nos trae
amargos resabios o históricas alegrías de triunfo... Noventa
minutos infernales! ¡Duelo a muerte tras la bola de cuero!... La
pitada final y el abrazo de los gladiadores que ganaron para
Uruguay cuatro títulos mundiales.
Así es nuestro fútbol! Arbitrando a nuestro país por
sobre todos los problemas de gobierno. Y entre esa 'melange' de
las voces y gritos de los locutores radiales... en la tarde
clásica pletórica de verde... y de sol... el clamor del cemento
agitando a los vietos emblemas tricolores y aurinegros se confunde
voceando a esos dos 'monstruos sagrados' que se llaman: '¡Peñarol!...
¡Nacional!..."
Con estas glosas emanadas de la pluma de Agustín Pucciano,
en la vieja "Cine Radio Actualidad", nos
aproximamos a rescatar la trascendencia del relato deportivo
en el paisaje sonoro del Uruguay.
Acertadamente reflexiona François
Graña: la fetichización
de las viejas proezas entorpece una consideración
socio-histórica ponderada de aquellos desempeños deportivos, de
las condiciones y circunstancias que se le asocian. El relato
apologético y la distancia creciente entre pasado glorioso y
presente frustrante, han contribuido a borrar los contornos de
aquellas hazañas épicas, a desprenderlas de los contextos que
las había tornado posibles. El estilo épico que anima
ampliamente los relatos de los viejos triunfos futbolísticos, ha
contribuido así a fetichizarlos. Se trata sin duda de un camino
muy legítimo que transita la comunidad para producir y reproducir
una tradición propia.
El historiador, y a la vez jugador de fútbol Gerardo Caetano confiesa:
"Desde muy chico Maracaná era para mí un relato
maravilloso, fantástico, una narración reiterada mucho a nivel
oral que me provocaba un orgullo que me hacía soñar con gestas
similares. Nací en una familia con cuatro varones que en realidad
no era muy futbolera, pero me volví futbolista y futbolero
gracias a las narraciones relatadas con muchísima pasión.
Maracaná era la señal del milagro, a través de la cual se daban
todos los referentes que configuran lo que en una sociedad es un
mito. No un mito visto desde una visión despectiva, sino como una
narración con personajes elevados a la dimensión de dioses."
|
| Desde partidos
de bochas a catch y desde basketball a football todo se
trasmitió. Desde los comienzos de la radio en el Uruguay e
inclusive antes de la fundación de la Radio Paradizábal hubieron
intentos de relato.
Precisamente, el primero de ellos fue Claudio Sapelli, pionero de nuestra radiotelefonía, a la sazón
técnico de "General
Electric", quien el 1º de
octubre de 1922 trasmitió desde la azotea del Diario
"El Plata", ubicada en el ala derecha del Teatro Solís el match
Brasil-Uruguay, por el V Campeonato Sudamericano de Football (aún
no se había castellanizado el término en aquella época), jugado
en Río de Janeiro y en el marco de los Juegos Atléticos
Latinoamericanos.
|
|
El pionero Claudios
Sapelli, subido a un banquito, al lado del trasmisor , en la azotea del Solís, arriba del diario
"El Plata"
|

Arriba: La multitud se agolpa en
el propileo del Teatro Solís
|
| La gente, según publicó
"El Plata" al día siguiente, había llenado el
propileo, el espacio abierto delante del teatro Solís y era tanta
la expectativa que se había colmado también la Plaza
Independencia y |
| varias calles
adyacentes. En la azotea del diario, pues, se había
instalado un receptor de radiotelegrafía, para poder captar la
trasmisión radiotelegráfica que venía desde Río de Janeiro,
con las "ultimas noticias", por medio de frases
trasmitidas cada tanto. Con estos mensajes se hacían dos copias,
una para ser trasmitida por radio, a través de ese pequeño
trasmisor volante de "General Electric", a unos pocos
aficionados con receptores a galena y auriculares. Y la otra copia
se leyó por megáfono, con obvio reducido alcance a la multitud
congregada. "La nerviosidad -comenta "El
Plata" alcanzó grados verdaderamente intolerables y
era su manifestación tan viva e imponente que cuando el megáfono
de Enrique García enteraba a la multitud de cualquier incidencia
del partido que pudiera adelantar la esperanza de una victoria,
sonaba abajo un rumor sordo como el de una marea avallasadora que
amenaza tragarse cuanto hubiese a su alcance". Don
Claudio Sapelli contaba a la sazón con veinte años de edad y a
través de ese micrófono bocina se convirtió en el primer
relator deportivo.
Es necesario acotar que en esa misma nota del vespertino
"El Plata" se deja constancia de que "la
información trasmitida desde nuestra casa al Hipódromo de
Maroñas por medio del aparato radiotelefónico de la General
Electric S.A. no pudo darse al público por el megáfono merced a
una nerviosidad repentina de los caballos que se trasmitió
repentinamente a los señores comisarios. Estos velando por el
bienestar de los cuadrúpedos prohibieron que se usara el
megáfono..."
En este caso, "General Electric" trasmitía desde
"El Plata", un receptor recibía en Maroñas y otra
persona con megáfono la hacía conocer al público. Es necesario
resaltar nuevamente que en aquella época no había altoparlante
de cono y que los receptores brindaban un servicio inestable y
personalizado mediante auriculares.
|
|
La primera trasmisión deportiva en el mundo fue la pelea
Dempsey-Carpentier en EE.UU., el 21 de julio de 1921. Claudio
Sapelli fue el primer relator de fútbol que hubo en Uruguay, y
sus esfuerzos de trasmitir instancias deportivas señalan a
Uruguay como el segundo país en el mundo en realizarlas. Se
constituyó, asimismo, en el primero de América del Sur. |
|
|
|
|
|