El Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones "Gral. Artigas",  presente en el "Día del Patrimonio 2005".

Breve Historia del Relato Deportivo en Uruguay                                    por Horacio A. Nigro

 
"Emoción ciudadana a través del relato que brota de las gargantas de acero de los hombres de las cabinas .

 ¡Fuego en las calderas!... ¡Bólidos que surcan el éter!...¡Voces aladas tras la meta de los pueblos deportivos!... ¡Desesperación!... ¡Luchas de pasiones en las cabinas de trasmisión!... ¡Celos entre colegas que inflaman el alma profesional!... ¡Grandes contra grandes!... ¡Intereses contra intereses!... ¡Juega el amor propio de quienes viven la realidad de la cancha!... ¡Fútbol heroico!... ¡Drama de las gargantas enloquecidas! ¡Explosión multitudinaria! ¡Gritos ensordecedores de 'Gooool' enervando corazones!... ¡Vibración en las tribunas! ¡Banderas aclamando a los favoritos!... ¡Nervios que se crispan!... ¡Clamores partidarios!... ¡¡Todo!!  ¡¡Todo!! Esto y aquello y lo otro, y lo de mas allá... nos trae amargos resabios o históricas alegrías de triunfo... Noventa minutos infernales! ¡Duelo a muerte tras la bola de cuero!... La pitada final y el abrazo de los gladiadores que ganaron para Uruguay cuatro títulos mundiales.

Así es nuestro fútbol! Arbitrando a nuestro país por sobre todos los problemas de gobierno. Y entre esa 'melange' de las voces y gritos de los locutores radiales... en la tarde clásica pletórica de verde... y de sol... el clamor del cemento agitando a los vietos emblemas tricolores y aurinegros se confunde voceando a esos dos 'monstruos sagrados' que se llaman: '¡Peñarol!... ¡Nacional!..."

Con estas glosas emanadas de la pluma de Agustín Pucciano, en la vieja "Cine Radio Actualidad", nos aproximamos a rescatar la trascendencia del relato deportivo  en el paisaje sonoro del Uruguay.

Acertadamente reflexiona François Graña: la fetichización de las viejas proezas entorpece una consideración socio-histórica ponderada de aquellos desempeños deportivos, de las condiciones y circunstancias que se le asocian. El relato apologético y la distancia creciente entre pasado glorioso y presente frustrante, han contribuido a borrar los contornos de aquellas hazañas épicas, a desprenderlas de los contextos que las había tornado posibles. El estilo épico que anima ampliamente los relatos de los viejos triunfos futbolísticos, ha contribuido así a fetichizarlos. Se trata sin duda de un camino muy legítimo que transita la comunidad para producir y reproducir una tradición propia.

El historiador, y a la vez jugador de fútbol Gerardo Caetano confiesa: "Desde muy chico Maracaná era para mí un relato maravilloso, fantástico, una narración reiterada mucho a nivel oral que me provocaba un orgullo que me hacía soñar con gestas similares. Nací en una familia con cuatro varones que en realidad no era muy futbolera, pero me volví futbolista y futbolero gracias a las narraciones relatadas con muchísima pasión. Maracaná era la señal del milagro, a través de la cual se daban todos los referentes que configuran lo que en una sociedad es un mito. No un mito visto desde una visión despectiva, sino como una narración con personajes elevados a la dimensión de dioses."

 

Desde partidos de bochas a catch y desde basketball a football todo se trasmitió. Desde los comienzos de la radio en el Uruguay e inclusive antes de la fundación de la Radio Paradizábal hubieron intentos de relato. 

Precisamente, el primero de ellos fue Claudio Sapelli, pionero de nuestra radiotelefonía, a la sazón  técnico de "General Electric", quien el 1º de octubre de 1922  trasmitió desde la azotea del Diario "El Plata", ubicada en el ala derecha del Teatro Solís el match Brasil-Uruguay, por el V Campeonato Sudamericano de Football (aún no se había castellanizado el término en aquella época), jugado en Río de Janeiro y en el marco de los Juegos Atléticos Latinoamericanos. 

 El pionero Claudios Sapelli, subido a un banquito, al lado del trasmisor , en la azotea del Solís, arriba del diario "El Plata"

 

Arriba: La multitud se agolpa en el propileo del Teatro Solís

 

La gente, según publicó "El Plata" al día siguiente, había llenado el propileo, el espacio abierto delante del teatro Solís y era tanta la expectativa que se había colmado también la Plaza Independencia y 
varias calles adyacentes. En la azotea del diario, pues,  se había instalado un receptor de radiotelegrafía, para poder captar la trasmisión radiotelegráfica que venía desde Río de Janeiro, con las "ultimas noticias", por medio de frases trasmitidas cada tanto. Con estos mensajes se hacían dos copias, una para ser trasmitida por radio, a través de ese pequeño trasmisor volante de "General Electric", a unos pocos aficionados con receptores a galena y auriculares. Y la otra copia se leyó por megáfono, con obvio reducido alcance a la multitud congregada. "La nerviosidad -comenta "El Plata" alcanzó grados verdaderamente intolerables y era su manifestación tan viva e imponente que cuando el megáfono de Enrique García enteraba a la multitud de cualquier incidencia del partido que pudiera adelantar la esperanza de una victoria, sonaba abajo un rumor sordo como el de una marea avallasadora que amenaza tragarse cuanto hubiese a su alcance". Don Claudio Sapelli contaba a la sazón con veinte años de edad y a través de ese micrófono bocina se convirtió en el primer relator deportivo.

Es necesario acotar que en esa misma nota del vespertino "El Plata" se deja constancia de que "la información trasmitida desde nuestra casa al Hipódromo de Maroñas por medio del aparato radiotelefónico de la General Electric S.A. no pudo darse al público por el megáfono merced a una nerviosidad repentina de los caballos que se trasmitió repentinamente a los señores comisarios. Estos velando por el bienestar de los cuadrúpedos prohibieron que se usara el megáfono..."

En este caso, "General Electric" trasmitía desde "El Plata", un receptor recibía en Maroñas y otra persona con megáfono la hacía conocer al público. Es necesario resaltar nuevamente que en aquella época no había altoparlante de cono y que los receptores brindaban un servicio inestable y personalizado mediante auriculares.

La primera trasmisión deportiva en el mundo fue la pelea Dempsey-Carpentier en EE.UU., el 21 de julio de 1921. Claudio Sapelli fue el primer relator de fútbol que hubo en Uruguay, y sus esfuerzos de trasmitir instancias deportivas señalan  a Uruguay como el segundo país en el mundo en realizarlas. Se constituyó, asimismo, en el primero de América del Sur.

 

              

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