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REGINALD AUBREY FESSENDEN
Al atardecer de un invernal día de invierno, en la víspera de la Navidad del año 1906, un canadiense, Reginald Aubrey Fessenden, experimentó desde su estación trasmisora en Brant Rock , cerca de Boston en la costa de Massachussets con la trasmisión de la voz por medio de las ondas de radio. Fue el día en que el mundo comenzaba a hablar por radio. Este rubio, alto individuo, de personalidad difícil, con un grupo de colaboradores tenía desde un tiempo la idea que no solo se podrían lanzar al éter signos en clave Morse sino ondas sonoras moduladas. Y no solo eso, sino que podrían cruzar el Atlántico. Las ideas hace tiempo ya estaban maduras en el intelecto científico de la época. Pero los equipos necesarios para lograrlo eran de dificultosa construcción.
Fessenden contrata a un brillante ingeniero eléctrico Ernst W. Alexanderson, de la General Electric, para que construyera el generador de frecuencias eléctricas que fuera diez veces más rápido de lo que existía en el momento. Y construyó el “rompe rocas” –por el tronar emanado de su funcionamiento, que giraba a ochenta mil revoluciones por minuto. Con esta vital pieza de maquinaria, generaría un arco eléctrico sostenido. Una voz ronca, muy lejana a la alta fidelidad de hoy en día viajó al aire.
Generador de corriente alterna movido a vapor y trasmisor
rotativo sincrónico de 500ciclos por segundo en Brant Rock, Ma.
EE.UU. Circa: 1906.
Y esa noche del 24, se decidió a acoplar, a intercalar, una caja envuelta en asbesto, para evitar dañarse con los calientes alambres que estaban dentro. Dio frente a el una breve charla, y seguidamente le indicó a su esposa Helen que pusiera en marcha el fonógrafo. La música del “Largo” de Haendel llenó el ambiente. Gradualmente, se tranquilizó en su silla y cerró sus ojos escuchando. Cuando la música terminó, tomó su violín y con decisión tocó el villancico “O! Holy Night”.. Un silencio luego, y tras tomar la Biblia que le acercó su esposa, Fessenden pronunció: “Gloria a Dios en las Alturas, y en la Tierra , paz a los hombres de buena voluntad.” Tomó el violín pero se decidió a saludar con un “Feliz Navidad” a su audiencia invisible. Y pidió que le escribieran quienes le hubieran escuchado sus palabras y su música. A los pocos días, Fessenden recibía en su estación de Brant Rock, postales provenientes de varios barcos que se hallaban navegando en el Atlántico del Norte. Repitió su prueba una semana mas tarde, en la víspera de año nuevo. Recibió por este invento la patente 706.747, la primera otorgada por trasmisión de voz por ondas electromagnéticas. |
Copyright © 2001-2009 [Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones "Gral. Artigas"]
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Revisado:
30 de octubre de 2009
. Webmaster: Horacio Nigro